Ocurrió un día que una de ellas, en la cual los participantes se tiraban desde lo alto de un pilar, colgando únicamente de una soga elástica, colapsó. La soga se rompió y quienes estaban unidos a ella se despeñaron y murieron por el impacto de la caída.
Cuando la fuerza policial realizó los peritajes del caso, descubrió que la cuerda había permanecido largo tiempo sin cambiarse, es decir, estaba resentida.
El parque de diversiones "Feliciland" era el entretenimiento más aclamado del lugar y, ese día, sus puertas se cerraron para siempre.
No sea que nuestra felicidad se tense tanto como la cuerda de la historia y llegue a romperse sin que antes podamos percibir el peligro de dejarse estar.
Valeria A. García.
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